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El primer varietal argentino

Se define la variedad de un vino en el marbete cuando la concentración del mismo es dominante en 85% ó más. Es de interés de todos los países vitivinícolas poder establecer parámetros que permitan identificar las variedades con que han sido elaborados los vinos que se comercializan. La declaración de la variedad en la etiqueta es un factor importantísimo en publicidad y comercialización del vino. Las autoridades de control de los países productores de vino tienen la responsabilidad de chequear esta clase de información por razones obvias.

“El 50 % de la gente que consume vinos no sabe definir qué es un varietal y, sobre el restante un 25 % no lo explica bien” puntualiza Juan Carlos Pina, de Bodegas de Argentina AC, en una conversación en el marco de la exposición “Vinos y bodegas” llevada a cabo en la ciudad de Buenos Aires. Allí, dio cuenta de una anécdota interesante; cuando le dieron a probar el varietal argentino más longevo que le tocaba en su vida.

“Hace unos quince años atrás estuvo en Mendoza un médico francés, Pierre Renaud, quien tiene mucho reconocimiento en la industria vitivinícola mundial. Así, un grupo pequeño de personalidades del vino lo invitaron a almorzar a la bodega Norton, entre quienes se encontraba Carlos Tizio, por entonces gerente técnico y de bodega en esa empresa y, hoy actual presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

”Renaud daba cuenta del impacto en la cultura francesa de que la comida con bastante tenor graso en su dieta trae aparejada una menor incidencia de accidentes cardiovasculares respecto de países nórdicos. La diferencia, se encontró, debido a que unos usan vinos y otros no. De acá a que se determina que el consumo diario y moderado –responsable- de vino contribuye a mitigar ése riesgo.

En Estados Unidos se hicieron una importante cantidad de estudios para determinar, con buenos fundamentos, que en efecto las conclusiones coincidían con las apreciaciones francesas.

Así fue que Carlos Tizio invitó con una copa del varietal más antiguo existente en ésa bodega, tratándose de un Tannat de 1944. A pesar de que fuera casi 60 años después y no tratarse de un vino de guarda, el mismo estuvo a la altura de los acontecimientos.

Visitando la cava histórica de Norton se pueden ver ésas botellas, aunque no están vestidas. El paso del tiempo y el polvo acumulados en ellas pueden dar fe; por si acaso, a su lado y de pie –tal vez como tributo- se destacan unos Riesling de 1947, entre otras botellas etiquetadas de 1963.

Vale citar, hablando de varietales, a Raúl de la Mota como enólogo referente del siglo XX y que, en 1956 ingresó a trabajar en Flichman y vinificó por varietal elaborando un Cabernet. Nacía El caballero de la cepa.

En el INV no han encontrado, aún, en los libros de historia que tienen en la biblioteca datos precisos del año en que se empezaron a vender varietales en el mercado argentino o que contradiga el precedente de Norton como pionero. Aunque las personalidades históricas en la materia, memoriosas, consultadas en éstos ámbitos dan fe de los detalles que se ofrecen. Por su parte, Carlos Oviedo, jefe de prensa del organismo, coincide en tal sentido.

A la búsqueda de información fehaciente, en la Academia Argentina del Vino, está la Ing. Cristina Pandolfi que aporta otros datos sobre el tema que abrió juego al debate y entre sus colegas, a instancias de ésta consulta.

El precedente de la denominación de varietal viene de los países europeos, desde hace mucho tiempo, cuando lo adoptaron en las etiquetas para comercializar e identificar sus vinos como sistema de denominación de origen. Esto es, nombres geográficos de regiones productoras que son debidamente reconocidos y protegidos por cada país. Así por ejemplo: Burdeos, Borgoña, Cahors, Rioja, Ribera del Duero, etc. Son vinos con denominación de origen o indicación geográfica. Es largo dar cuenta de la definición de cada uno de esos conceptos.

Frente a esto, los países del Nuevo Mundo y para diferenciar sus productos comenzaron a utilizar los nombres de las variedades de uva y así surgió la calificación de vino varietal.

A partir del año 2000, como país en desarrollo, Argentina debió dar cumplimiento al Acuerdo de los Derechos de Propiedad Intelectual Aplicados al Comercio, en el marco del Acuerdo de Marrakech y por el que se crea la Organización Mundial de Comercio.

La referencia es por el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio de 1994. Ratificado por Ley N° 24.425 que aprueba el Acta final en que se incorporan los resultados de la Ronda Uruguay de Negociaciones Comerciales Multilaterales y el Acuerdo de Marrakech, entre otros.

Dentro del mismo, hay unos específicos como el que menciona los Derechos de Propiedad Intelectual Aplicados al Comercio (ADPIC o sigla en inglés TRIPS), todos temas de carácter técnico.

Lo concreto es que si una denominación de origen está reconocida y protegida por un país los demás no pueden utilizarla en el etiquetado de sus productos ni siquiera poniendo “Tipo….”

En abril de 2003, el INV dictaminó resolución en la que define el concepto de varietal. Así, establece que sólo los vinos obtenidos con un mínimo de 130 kg por cada 100 litros podrán consignar en la etiqueta la variedad o variedades que le dieron origen. Para variedad única, dice que el producto deberá haberse elaborado con el 85 % de la variedad indicada. En caso de dos y tres variedades, el 100 % del producto debe estar constituido exclusivamente por las que se indiquen, en la medida que el industrial considere comercialmente más conveniente, pero ninguna de ellas puede participar con un porcentaje menor al 20 %.

A su vez, a partir de la liberación al consumo de los vinos de la cosecha 2004, se debía consignar en el marbete como denominación legal del producto únicamente el término “vino” seguido de la característica cromática sin ningún tipo de adjetivación. A partir de esa fecha los vocablos de “mesa” y “fino” ya no podrían utilizarse más.

Las etiquetas de los vinos argentinos actualmente usan la indicación varietal y/o la indicación geográfica o ninguna, ya que según la reglamentación local ambas son menciones optativas, no obligatorias. Ahora bien, si se colocan deben cumplirse todos los requisitos que establece la normativa vigente.

En mayo de 2007 se firmó un convenio entre el INV y la Bodega Alta Vista –suscripto por los respectivos titulares, Raúl Guiñazú y Juan Argerich- por medio del cual la empresa cedió para uso público la titularidad de la marca “Vino de viñedo único” o “Single vineyard”, que estaba registrado bajo su firma desde hacía cinco años. La empresa buscó así garantizar por medio del INV el cumplimiento y verificación de las condiciones que requiere dicha utilización.

Esto es, que se formalice la condición de que los productos rotulados con la citada marca provengan efectivamente de un viñedo único, entendiéndose como tal aquel que se encuentre registrado ante el INV bajo un único número de inscripción.

Cuando una firma quiera comercializar un producto con Indicación Geográfica proveniente de un viñedo único, deberá solicitar el Análisis de Libre Circulación. La Dependencia actuante tildará las mencionadas declaraciones, dejando constancia que fueron utilizadas para un producto proveniente de un solo viñedo.

Argentina se convirtió en el primer país del mundo que implementó esa estrategia como una nueva herramienta, que define las características de un terruño determinado.