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Enfrentando malezas

Ya se contabilizan 24 biotipos de 17 especies resistentes a diferentes modos de acción. Así se destacó en una jornada llevada a cabo en el INTA Oliveros, de Santa Fe. Se asumen crecientes costos de control, cuya exigencia es tener el beneficio agroeconómico por encima, al iniciar la campaña.

Las malezas resistentes se convirtieron en la gran cuestión para los productores en los últimos años y provocaron que los costos en el control se hayan incrementado entre u$s 70 y u$s 100 por hectárea. En la actualidad, hay 24 biotipos de 17 especies resistentes a diferentes modos de acción.

Esto, asume crecientes costos para la campaña agrícola, cuya exigencia es tener el beneficio agroeconómico por encima, al tiempo de su inicio.

Para Juan Carlos Papa, referente en malezas, desde el año 1996 a la fecha no se atendió el asunto –expandido en la zona productiva-, a pesar de que sostiene que no habrá ningún sustituto al glifosato, a la brevedad.

Para Daniel Tuesca, de la cátedra de Malezas de la UN de Rosario, el dilema se profundizó en el centro de la zona núcleo de la Pampa Húmeda. Arrendamientos a corto plazo, escasa utilización de cultivos de invierno con una relación de soja/maíz de 6 a 1 citó como factores.

Entre los principales yuyos de la zona núcleo se destacan la rama negra y el Amaranthus Palmeri, que es colorado, y hoy es la principal amenaza. Destacó que hay que aplicar más el manejo cultural y no tanto el barbecho químico.

Con los cultivos de cobertura, para Pablo Belluccini, del INTA Marcos Juárez, son de ayuda, pero por sí solos no impiden el desarrollo de las malezas, pero tiene un único modo de acción por lo que evita subir más los costos.

Mientras en el norte, Marcelo de la Vega, de la UN de Tucumán, el trabajo comienza afuera del lote, en las banquinas, como hizo un productor al utilizar cultivos de cobertura en esa zona específica.

En el NEA, Graciela Guevara, del INTA Sáenz Peña, Chaco, consideró que las condiciones ambientales en esa zona son ideales para el desarrollo de las malezas, con lluvias de 700 a 1.000 mm, sobre todo en tiempos estivales, temperaturas promedios elevadas y la disminución que están viendo de días con heladas, como también la falta de rotación de cultivos trajo la resistencia, indicó.

Desde el sur de Buenos Aires, Ramón Gigón, asesor privado en la región dice que trigo sobre trigo, trae aparejado un incremento de avena fatua.