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Acomodando el mercado vacuno

Con la sequía y la ola de calor se incrementaron las ofertas de todas las categorías, generando caídas en los valores para cría, invernada y hacienda con destino a faena. Si el clima se estabiliza, esto podrá tratarse como una cuestión coyuntural.

Los precios al consumidor mostraron subas sustanciales en noviembre y diciembre, con menor presión desde la hacienda, se podría esperar una situación planchada para lo que queda del verano. En el mediano plazo, las altas expectativas inflacionarias -promedio de 3,7 % mensual-, la creciente emisión monetaria de diciembre, la brecha cambiaria progresiva y un mayor ritmo devaluatorio del dólar oficial, seguramente seguirían moviendo los montos hacia arriba.

La exportación, más incentivada, podría traccionar el mercado doméstico ante cupos que no son reales. El atraso cambiario reprime los efectos sobre la cadena.

El bolsillo parecería estar con una recuperación de la actividad económica del 10 % durante 2021, un poder adquisitivo que recuperó algunos puntos hacia finales de año, y una temporada con mucho turismo interno.

En noviembre la carne bovina representó el 50,3 % del total, seguida por aves con el 38,6 % y porcinos con el 11,2 %. Contra noviembre de 2020, la de pollo creció 4,2 % y cerdo 7,1 %.

En diciembre, la producción vacuna alcanzó las 260.000 toneladas, un 2,8 % más que en noviembre. Respecto a diciembre de 2020, se evidencia una caída del 3,8 %. En 2021 se industrializaron 2,98 M de toneladas, esto es 195.000 toneladas menos (-6,2 %) que 2020.

Las cabezas faenadas llegaron a los 1.133.844 animales en diciembre, un 3,3 % más que el ciclo precedente y 5,6 % menos que el año 2020. El peso promedio res viene en descenso desde agosto, aunque, en diciembre, con 229 kg se ubicó 1,8 % por encima de diciembre de 2020. La faena de hembras cayó al 44,9 %, luego de tocar 45,4 % en noviembre.

Si bien enero puede considerarse excepcional por el efecto del clima, la relación vientre/ternera cayó a 273 kg de ternera por vaquillona con garantía de preñez, en enero. Los vientres impulsaron la baja. La correspondencia ternero/novillo subió levemente en enero, con 1,44 kg de novillo por cada kilo de ternero. En el caso de novillo/maíz se deterioró considerablemente en enero por los descensos de las cotizaciones en Liniers. Un kilo de novillo paga 9,7 kg de maíz. El margen bruto del feedlot bajó en enero para ubicarse en el peor registro del 2021, con una pérdida por cabeza de $ 4.607.- El índice de reposición se ubicó en 1,05. La ocupación se ubica en el 56 %, lo que hace prever que la oferta de animales de feedlots comerciales seguirá siendo limitada durante el primer trimestre del año. Sin embargo, la sequía genera que los ganaderos deban desprenderse de sus rodeos con destino a faena por la menor disponibilidad de pasto, aumentando la oferta.

El importe de los vientres y terneros venían mostrando gran fortaleza hasta diciembre. En enero, los excesos no fueron convalidados por la demanda, generando bajas del orden mayor al 20 % en vientres y del 5 % en terneros.

El mercado al gancho, y en especial del novillo de consumo interno, han entrado en una meseta desde fines de noviembre, que en las próximas semanas tampoco tendrá presiones alcistas por la debilidad existente. Además, se ha alineado con la inflación, luego de meses de 2021 en los que llegó a estar 20 %.

En diciembre, el asado presentó una suba sustancial del 15,9 %, continuando otra del 12,7 % en noviembre. Hasta entonces estaba en línea con Liniers, pero en diciembre se despegó tanto del Mercado de Mataderos como al gancho. El último registro marca un aumento anual del 67,3 %, 10,9 puntos porcentuales por encima de la inflación. Liniers debería marcar una situación de relativa tranquilidad para el primer trimestre 2022. Quedan, las expectativas de inflación alta en la primera parte del año y un tipo de cambio oficial que debería moverse con más dinámica, y entrar en la ecuación.