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Biocombustibles o imprevisibilidad

La Ley de Biocombustibles ha dado un estímulo fundamental al desarrollo del biodiesel y bioetanol en Argentina, permitiendo generar un favorable impacto ambiental, económico y social. Resulta de gran importancia prorrogar esta ley antes de su vencimiento.

El 12 de mayo de 2021 vence la Ley de Biocombustibles N°26.093, denominada “Régimen de Regulación y Promoción para la Producción y Uso Sustentables de Biocombustibles”. La misma fue sancionada el 19 de abril de 2006 y promulgada el 12 de mayo de dicho año.

Cabe mencionar que el proyecto para extender la vigencia de la ley ya fue aprobado, por unanimidad, en la Cámara de Senadores de la Nación, pero aún falta que el mismo se debata en la Cámara Baja. El trasfondo tiene un sentido que pesa en la institucionalidad, previsibilidad y certidumbre del largo plazo para las inversiones.

A poco de iniciada, rápidamente Argentina se colocó entre los principales proveedores mundiales.

También es viable que el Ejecutivo emita un Decreto de Necesidad y Urgencia extendiendo la Ley N°26.093 por un tiempo razonable, suficiente para poder discutir una nueva ley de biocombustibles, que intensifique el uso de los mismos, brindando un horizonte de largo plazo con reglas de juego claras y razonables, de manera de favorecer nuevas inversiones y permitir el ingreso al programa, de todos los productores de biocombustibles que operan en el país. Es necesario contemplar las especiales características de la zafra azucarera, que requiere de una planificación rigurosa para su desarrollo.

Así, cabe un análisis crítico de los efectos que esta generó en el sector de biocombustibles y en la economía argentina en su conjunto, con el fin de evaluar su desempeño a lo largo de estos últimos años y el potencial que aún resta por recorrer en la consolidación del sector de biocombustibles. 

La evolución de la producción, ventas en el mercado interno y exportaciones de biodiesel a partir del año 2008, cuando la Secretaría de Energía comenzó a relevar los datos referentes a dicho biocombustible. Antes, era escasa y marginal en la República Argentina. A partir de dicho año, los indicadores comienzan a tomar un rumbo relevante, impulsados por la sanción de la ley N°26.093, que dio el puntapié inicial gracias al anuncio de una tasa de corte obligatorio de gasoil con biodiesel y de nafta con bioetanol que entraría en vigencia en el año 2010 que inicialmente, se contempló al 5 %.

La producción de biodiesel mostró un crecimiento muy pronunciado en los primeros años de vigencia de la ley y. para el 2011 ya se había más que triplicado lo producido en 2008, y en 2017 se llegó a cuadruplicar el tonelaje de 2008, alcanzando el récord de producción de 2,9 M de tn.

Es importante destacar que en los años, 2008 y 2009, todo lo producido tuvo como destino último la exportación, ya que la tasa de corte obligatoria para el mercado doméstico se haría efectiva a partir del primer día del cuarto año calendario siguiente al de promulgación de la ley, tal como estipulaba el Artículo 7 y, Artículo 8 en el caso del bioetanol.

Desde 2010, habiéndose efectivizado este corte obligatorio, una importante porción de lo producido comenzó a destinarse al mercado interno. Más adelante, la tasa oficial de corte, en virtud de la resolución N°1125/2013 de la Secretaría de Energía, alcanzó el 10 % para el biodiesel y 12 % para el bioetanol a partir del año 2014, y no ha experimentado modificaciones desde entonces. Gracias a esta última medida, el consumo interno de biodiesel se estabilizó en torno a 1,0 Mt y 1,2 Mt entre los años 2014 y 2019. Como es natural, el consumo doméstico de biodiesel siempre ha aumentado paralelamente a los incrementos en la tasa obligatoria de mezcla con gasoil.

El 2020 fue un paréntesis en el muy buen desempeño que ha mostrado el biodiesel desde la sanción de la Ley de Biocombustibles. En el último año se conjugaron dos factores que provocaron una abrupta caída en todos los indicadores, alcanzando los niveles más bajos desde el 2009. 

En primer lugar, la pandemia mundial de coronavirus, y las consecuentes restricciones de circulación, provocaron por sí mismas una disminución en la demanda (y por lo tanto en la producción) de combustibles. La merma en la demanda se refleja en una caída interanual del orden del 56% para las ventas al mercado interno, y del 41 % para las exportaciones de biodiesel, cerrando ambos componentes el 2020 con volúmenes de 499.000 y 597.000 toneladas, respectivamente, y según datos de la Secretaría de Energía. No obstante, es importante recalcar que, en el plano interno, la caída en la demanda fue más que proporcional a la merma en los consumos de naftas, debido a que se registraron incumplimientos en los mandatos de corte que afectó aún más al sector de biocombustibles.

Los precios del biodiesel, que son establecidos por la Secretaría de Energía, sufrieron un severo desfasaje en 2020 respecto a las demás cotizaciones de la economía, aumentando sólo un 10 % en el mes de octubre, muy por debajo de todas las estimaciones de inflación.

Si se compara la ratio entre el precio para el biodiesel fijado por la Secretaría de Energía en su equivalente en dólares respecto al precio promedio de la soja, se registra una abrupta caída en el último año 2020. Este hecho desincentivó la producción al verse muy dañados los resultados económicos de las empresas productoras de biodiesel. En efecto, la misma tuvo una caída interanual del 46 %, cerrando el 2020 con un volumen de menos de 1,2 M de toneladas, frente a 2,1 Mt en 2019 y un promedio de 2,4 Mt en los últimos 5 años. A partir de enero de 2021 se estableció una recomposición del precio fijado para el biodiesel, lo cual brindó un gran alivio hasta el mes de mayo de 2021.

La Ley N° 26.093 ha incentivado a las empresas a realizar grandes inversiones para generar y ampliar la capacidad productiva de biocombustibles, creando puestos de trabajo y contribuyendo a enriquecer el PIB de la República Argentina. Actualmente, la capacidad de producción de biodiesel del país en plantas habilitadas por la Secretaría de Energía asciende a 3,9 M de toneladas anuales, de acuerdo a datos proporcionados por la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno.

La provincia de Santa Fe concentra un 82 % de toda la capacidad productiva de biodiesel del país, principalmente en la zona del Gran Rosario. Esto es así debido a la privilegiada ubicación que tiene este cluster industrial, que no sólo se encuentra en plena Pampa Húmeda, rodeada de plantaciones de soja, sino que también aloja a las mayores industrias procesadoras de granos, cabe recordar que el principal insumo del biodiesel en Argentina es el aceite de soja, y cuenta con numerosas terminales portuarias al estar a la vera del río Paraná, permitiendo un eficiente despacho del biodiesel exportable.