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Falta de sentido común afecta a vitivinícolas

Toasting with two glasses of red wine — Image by © Dual Dual/fstop/Corbis

Otra vez la falta de sentido común del Gobierno. Ahora con precios máximos en góndola para los vinos, como si se tratara de algo esencial. Las reacciones no se hicieron esperar.

Bodegas de Argentina, la cámara de la industria del vino de la República Argentina que nuclea a más de 200 bodegas de todo el país, solicitó al Gobierno Nacional que de por finalizado el control de precios que mantiene casi inalterados los precios del vino desde marzo del año pasado y que el impacto de continuar con esta política será nocivo tanto para las bodegas como para los productores de uva.

Desde que rige el control de precios, justificado debidamente en su momento por la situación inédita de la pandemia, nuestra industria asumió el compromiso como actividad esencial de acompañar al Gobierno Nacional y a la sociedad cumpliendo con el control dispuesto por la Resolución 100/2020, que solo autorizó dos aumentos de cuatro y seis por ciento desde su entrada en vigencia. No obstante, desde que está vigente dicha resolución nuestras bodegas han sufrido un incremento de costos sideral que ya resulta imposible no trasladar gradual y prudentemente a precio en góndola. Agravado ello también por la acumulación de cinco años consecutivos de pérdida de ingreso real debida a la incapacidad de nuestra industria de incrementar precios lo suficiente para compensar la inflación acumulada de estos años.

Los insumos secos (envases, cajas, cartón, corchos, cápsulas, etiquetas) han aumentado hasta 40 % desde marzo 2020 y el vino como insumo para embotellar más de 250%. Asimismo, los costos logísticos han aumentado hasta 30%, mientras que se han cumplido con los incrementos salariales acordados por paritaria.

El incremento del costo del vino, que es verificable en las estadísticas de la Bolsa de Comercio de Mendoza, se debe a razones ajenas a nuestras bodegas, como las contingencias climáticas que han causado mermas importantes en la producción, y hace particularmente difícil continuar acompañando la política de control de precios.

Debemos resaltar también que el vino, la bebida nacional por ley, es además la única categoría de bebidas masiva que en la actualidad continúa bajo Precios Máximos. Desde la Cámara se considera por ello que es absolutamente lógico y justo que nuestra bebida sea excluida de la resolución que hace a la política de Precios Máximos.

Por último, y no menos importante, se hace público el compromiso de la industria de aumentar los precios gradualmente, especialmente de los vinos más económicos.

Por otra parte, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) dijo que las economías regionales dentro del sector agropecuario son las que mayores dificultades encuentran a la hora del recambio tecnológico, que es casi una necesidad de urgencia para el sector; las inercias propias y la falta de competitividad, son solo alguno de los temas, que se manifiestan en una reducida capacidad de inversión para el productor.

Existen una multiplicidad de factores que han llevado inexorablemente a la pérdida de rentabilidad sostenida para la producción en los últimos tiempos, pero esta pérdida, no es más que una manifestación del problema.

En el contexto de una necesidad del país de fomentar exportaciones, hecho que solo será rubricable sí el primer eslabón de las cadenas agroindustriales que es la producción, logra incrementarse y aumentar sus volúmenes productivos; para ello los productores necesitan que se dé una combinación de factores que generen un círculo virtuoso, capaz de lograr la manifestación completa de todo su potencial; y el principal de estos factores es la rentabilidad, pero también acompaña un sistema de comercialización transparente, con contratos de compra – venta escritos que contengan reglas claras de precio y plazos de pago. Cómo venimos pregonando desde CRA, la necesidad de los mercados institucionalizados.

Es una verdad sine qua non que «las empresas crecen inversamente proporcional a los retiros que se hagan de la misma», dicho de otra forma, sin rentabilidad no hay producción.

Si bien este marco de situación se replica en una gran cantidad de actividades regionales, tomaremos para nuestro análisis a modo de ejemplo el caso particular de los productores de uva varietal del Valle de Uco, donde se produce el vino malbec de alta calidad, emblema de nuestro país.

Los precios percibidos por los productores desde el 2003 observan la pérdida de valor del productor a partir del año 2018, llegando a un piso histórico para esta serie, este año donde el productor está cobrando un 40 % del promedio histórico para la serie.

La comparativa tanto con el precio promedio de la serie o la Moda (el valor más repetido) en la misma, ya sea medida en dólares oficiales, o pesos actualizados por inflación dejan en evidencia la fragilidad en la que se encuentran los productores en la actualidad.