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El algodón, donde ninguna campaña es igual a otra

Una recorrida por el norte de Argentina o cualquier otro lugar extra pampeano permite tener impresiones más firmes que las que suponen. En este caso se abren las puertas con Federico Pochat, de Gensus.

El cultivo de algodón tiene las últimas tres campañas atípicas, entre inundaciones y sequías ¿Qué balance hace y qué particularidad ofrece ésta?

Los cultivos regionales tienen ciertas características que los diferencian de los commodities más comunes de la Región Pampeana. Entre ellas, ninguna campaña es igual a otra. Si no es por inundación, es por sequía, o por caída de granizo, o por temporales, o cantidad de días nublados, o por ataques fuera de lo común de plagas o enfermedades. Es por eso que es difícil hablar de una campaña típica.

El algodón se cultiva desde el norte de Santa Fe hasta Salta, y desde Corrientes hasta San Luis, por lo tanto lo que ocurre en una región tal vez no se replique en otra. Puede ser que una zona o provincia sufra una inundación inédita, pero otra provincia esté pasando por una temporada seca.

Esta campaña 2020 se inició con clima seco en las provincias de Chaco y Santiago del Estero, principalmente. Otras zonas tuvieron lluvias regulares. Temperaturas más bajas que lo normal fueron comunes. Todo esto generó un retraso y cierta incertidumbre en la intención de siembra.

El atraso en la fecha de siembra obliga a usar materiales de ciclo más corto. Afortunadamente en esta campaña el INTA, en un convenio con Gensus, lanzó al mercado tres variedades nuevas, de ciclo intermedio-corto, adaptadas a nuestras condiciones de producción y muy adecuadas para fechas de siembra tardías. Estas variedades son la Guazuncho 4 INTA BGRR; Guaraní INTA BGRR y Porá 3 INTA BGRR, que están disponibles para todos los productores.

¿Qué estimación del impacto tiene del suelo, como consecuencia?

El principal impacto que el cultivo del algodón tiene sobre el suelo surge por la falta de rotación de cultivos. El algodón debe ser parte de un sistema de rotación, y no un monocultivo, algodón sobre algodón a través de los años. En la zona de riego de Santiago, donde los suelos están muy desgastados y las alternativas de cultivo son escasas, se generan problemas en las rotaciones. En muchos campos del Chaco, se tuvo que abandonar el algodón porque tantos años ininterrumpidos de algodón sobre algodón dejaron los suelos improductivos.

¿Se han visto afectados el ritmo y evolución del carácter productivo en el ciclo algodonero, por la pandemia?

La actividad agrícola y agroindustrial fue considerada como esencial desde el comienzo de la cuarentena, por lo que la mayoría de los trabajos no se vieron afectados. Donde sí hubo graves problemas, y muchos no han sido solucionados aún, surgen del cierre de los pasos entre provincias, y el cierre de localidades, que generaron restricciones de logística y traslado de personas. Algunos de ellos inexplicables desde todo punto de vista, no sólo por el aumento en los costos y retrasos en las actividades, sino por el carácter inhumano de muchas de esas restricciones.

¿Cómo evoluciona la campaña, en lo agronómico y la sanidad del cultivo?

La siembra viene más atrasada de lo esperado, sobre todo por falta de perfil de humedad en el suelo. Los cultivos que fueron implantados con buena humedad, han germinado, en general, con mucho vigor –sobre todo donde se utilizó semilla certificada de calidad-.

Por las condiciones climáticas se adelantó e incrementó notablemente el ataque de trips en estadios tempranos. Un buen tratamiento curasemilla, que incluya insecticidas de alta residualidad, ha demostrado ser fundamental en una campaña como esta.

¿Qué recomendaciones hace en esta atepa, para tener en cuenta?

Asegurar una buena cama de siembra, y sembrar semilla fiscalizada de calidad conocida, son requisitos para no fallar en el cultivo, en especial en un año tan exigente como este.