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Radiografía del empleo agroindustrial

Organismos oficiales confirmaron la caída del empleo ocasionada por la pandemia y el arrastre de crisis en nuestro país. Bajo ese ambiente, un estudio revela datos de la ocupación laboral con origen en el sector agroindustrial. Según el detalle, se producen 2 de cada 10 cargos privados a nivel nacional, es decir, más de una quinta parte del total que dinamiza la economía proviene del agro y la industria. Los pormenores fueron dados a conocer por FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina).

En el “Empleo en las Cadenas Agroindustriales” FADA cuantifica la cantidad de puestos de trabajo que hay a partir de actividades agroalimentarias y agroindustriales, y su participación en el total nacional.

En base a 250 de ellas, relacionadas al sector, se pormenorizan divididas por cadenas y por eslabones. Así se entiende qué parte le cabe a soja, maíz, bovino, pesca, forestal, etc., y cuánto de esto proviene del campo, la industria, comercialización, transporte o proveedores.

El objetivo es estimar, analizar y comunicar lo que producen directa e indirectamente el campo y la industria, mostrando el aporte al país en general y a las personas. De esta manera revela la importancia de la comunidad agroindustrial como motor, tanto en el campo como en las ciudades.

Se relevan 18 cadenas agroindustriales y 81 ramas de actividades, que desagregadas alcanzan a 250 labores económicas.

Las fuentes de información son organismos oficiales como INDEC, SIPA y SRT, además de diferentes ministerios.

Las estimaciones se realizan a partir de estadísticas del Ministerio de Trabajo de la Nación en base a SIPA, y se cruzan con la Cuenta de Generación del Ingreso de INDEC para establecer los puestos de trabajo no asalariados y asalariados no registrados. También se valoran cifras de trabajadores cubiertos de la SRT para desagregar cada uno de los items.

La investigación publicada en este 2020, corresponde a informaciones de 2018, debido a que son los últimos datos completos disponibles para el cálculo. Al igual que gran parte de las estadísticas, la información desagregada tiene un rezago hasta su publicación por los entes oficiales, más el tiempo de investigación.

Se dimensiona la cantidad de gente con relación directa o indirecta para nuestros alimentos y productos. “Cuando hablamos del agro se nos viene la imagen del productor cosechando o criando animales, pero abarca mucho más. La agroindustria está presente desde el campo hasta en una oficina en la ciudad”, afirma Natalia Ariño, economista de FADA.

“Si cocinás una pizza de muzzarella, para cada ingrediente se utilizó una enorme cantidad de personas. Para el queso, tamberos, transportistas de leche, los de industria láctea, distribuidores y los recursos humanos del supermercado donde lo comprás. Lo mismo ocurre con lo demás: la masa, productores del trigo, molineros y la gente que interviene hasta la llegada a la mesa. En el tomate y cebolla, huerteros y verduleros. También las aceiteras y los olivícolas. Pero, además, en cada uno de los procesos, intervienen agrónomos, contadores, administrativos; el personal involucrado en maquinarias, insumos, tecnología, bancos, mantenimiento, limpieza y más. Miles de trabajadores están en tu pizza”, ejemplifica Ariño.

Haciendo un “Top Five”, se destacan frutas, verduras, hortalizas y legumbres con 12 %, la de carne vacuna con 11 %, soja también con 11 %, trigo el 10 % y maíz 7 %. Estas cinco cadenas, juntas, abarcan la mitad del total agroindustrial.

Se desprende que el que más propaga es la producción -el eslabón primario- con el 38 % del total. Le siguen la comercialización con 26 %, la industria con 21 %, transporte y logística 8 %, servicios conexos 4 % y bienes de capital e insumos 3 %.

Hay más de 3,7 M de puestos en la agroindustria. “Hay que pensar más allá de granos, carnes, frutas, lácteos y muchos productos más, son demandados por otras naciones, por lo que el país puede potenciar sus capacidades para incrementar la producción, las exportaciones, el ingreso de dólares con la consiguiente demanda laboral.

Para esto es necesario crear un marco de estabilidad macroeconómica, financiamiento, reglas de juego claras y una decidida política exportadora, que le brinde a los argentinos un contexto para desarrollar al máximo sus capacidades”, afirma desde la Fundación David Miazzo.

En el campo y la industria se suscita el 22 % del total nacional, son un motor dinamizador para la economía, que excede a la región pampeana para extenderse al NEA, NOA, Cuyo, Patagonia con un fuerte componente de federalismo a lo largo y ancho del país. Aún en la pandemia y por ser considerado actividad esencial, pudieron seguir dinamizando sus propias economías y otros eslabones como la comercialización, el transporte, servicios, insumos, etc.

“Hay que desterrar la idea de que “campo” sólo implica producir granos, cultivar verduras o criar animales. Para ello necesitamos del conjunto de las regiones, las ciudades y de variados rubros, profesiones y oficios, ratifica Miazzo, “Nos sirve tomar una radiografía en torno al agro, pero que excede a lo que pasa en el campo. Podemos verlo en nuestro desayuno, donde miles de agentes intervienen para esa mesa. Cada mañana se necesitan parte de los 187 mil puestos, que van desde leche para la taza de café, personal afectado con el azúcar, algunos de los 385 mil trabajadores que ocupa al trigo para las tostadas; si agregamos mermelada, por las frutas, y si nos gustan los copos de cereal, entran los cerealeros, los de algodón con el mantel, y la forestación en la mesa donde lo servimos”, ejemplifica Miazzo.

Enfocado desde cada tipo, del total agroindustrial, el 32 % corresponde a cereales, oleaginosas y forrajeras, otro 32 % a las regionales -azúcar, frutas, vino, etc.-; el 24 % en animales -vacuno, porcino, aviar, láctea, ovino y otros- los servicios conexos, como los financieros, seguros, contables, etc. más otras actividades suman un 11 % y 1 % la de bienes de capital; maquinarias.

Relacionando cada cadena con sus etapas, se registra que el maíz tiene una alta demanda del eslabón insumos y tiene mayor concentración en la fase primaria en un 40 %. En la de soja un 47 % de puestos están en el ciclo primario. En el caso de la triguera, sucede más en la industria con el 37 %. La carne vacuna con el 11 % destaca su nivel de ocupación en su tramo primario con más de la mitad.

Los cultivos industriales gestan el 15 % de los cargos agrícolas. La vitivinícola, con mayor personal en la etapa primaria demanda un 56 %, mientras que en la azucarera es más preponderante en el sector industrial y comercial.

Frutas, verduras, hortalizas y legumbres tienen el 12 % de los puestos del agro. El primer segmento representa el 64 % del total. Se destacan peras, manzanas, cítricos, papas, mandioca y batatas, entre otros cultivos.

Los lácteos aportan el 5 %. Se destaca la industria de leches, quesos, helados, yogures, crema, dulces de leches y otros. La fabricación de quesos, a su vez, se distingue con el 36 %.

Al hacer la radiografía sobre el empleo18 cadenas agroindustriales, 81 ramas de actividades, 250 ocupaciones económicas, en números, se expresa de la siguiente manera:

  • La agroindustria conforma 3.716.317 plazas de trabajo.
  • El sector estudiado indica que 2 de cada 10 trabajadores provienen de allí.
  • El 22 % del trabajo privado a nivel nacional es agroindustrial.
  • El 38 % del trabajo se crea en el eslabón primario, el 26 % en comercialización, el 21 % en industria, el 15 % entre los proveedores de bienes y servicios como insumos, bienes de capital, servicios conexos, transporte y logística.
  • El 32 % tiene su proporción entre los granos y forrajeras; un 24 % en la pecuaria; un 32 % es de orden regional, y el 1 % es por bienes de capital. En tanto que el 11 % corresponde a los servicios conexos y otras actividades.
  • Los primeros cinco con mayor preponderancia son: 12 % Frutas, verduras, hortalizas y legumbres, 11 % carne vacuna, 11 % soja, 10 % trigo, 7 % maíz.
  • El 5 % de los puestos se concibe en el área láctea, 4,7 %; la azucarera, 4,1%; vitivinícola, 3,2 %; forestal, 3,1 %; aviar, 2,8 %; tabaco, 2,4 %; porcina, 1,6 %; pesca y 1,3 % bienes de capital.