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Espíritu de campo baja el pulgar a la política

ROSARIO 25-05-2008 VISTA DESDE EL PISO 17 CUANDO SE LES PIODIO QUE BAJARAN LAS PARCARTAS EN EL CTO DEL CAMPO EN ROSARIOO

El 30 de julio Cristina Fernández se reunió en el Senado con José Carlos Martins, Presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y coordinador del Consejo Industrial Argentino, Roberto Domenech, Presidente de la Cámara de Empresas Avícolas (CEPA) y a Gustavo Idigoras, Presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA).

El Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) se lanzó el 17 de julio -¡qué fecha para volver al ruedo!- y nuclea a 53 entidades empresariales relacionadas al campo y a la producción de alimentos entre las que se encuentran CONINAGRO, Confederaciones Rurales Argentinas, la Federación Agraria Argentina, las bolsas de cereales de Buenos Aires, Bahía Blanca, Córdoba, Entre Ríos, Chaco, Rosario y Santa Fe. Tampoco faltaron, claro, CEPA, CIARA y la porteña Bolsa de Cereales, con oficinas próximas a la calle Balcarce.

A menos de un mes, tejiendo de abajo para arriba, se realizó una reunión por teleconferencia en la que participaron las cuatro entidades del campo con productores auto convocados de las diferentes escalas productivas con una completa diversidad provincial representando distintas producciones agropecuarias. Dieron un comunicado con su firma y logo -lo que es una novedad; en otro lugar y tiempo la resistencia francesa fue auto convocada y anónima. Un ítem de fortaleza distintivo, dicho sea de paso-, que antecede a esta nota, destacando puntos.

No es menor la temperatura que reviste la expresión de Daniel Pelegrina (SRA) de estar sentados en tal mesa promover cambios desde adentro y en caso de perjuicio a la producción primaria retirarse. Esto, tácitamente, coloca a los productores en un plano de igualdad con los dirigentes gremiales a la hora de validar o no políticas de gobierno que, ciertamente los pone en el desafío eventual de mostrar capacidad de acción si las campanas del reloj llaman.

En un rápido repaso los puntos del documento desnudaron prontamente lecturas y voces a sucesos en tal sentido que no son coherentes con el mentado programa, llamado “Estrategia de Reactivación Agroindustrial Exportadora Inclusiva, Sustentable y Federal. Plan 2020-2030” que promete para ésta década llevar de u$s 65.000 M a u$s 100.000 M las exportaciones anuales generando 700.000 puestos de trabajo. No cabe duda de la rica invitación.

Allí… en el CAA la representación del campo está diluída, siendo tres gremiales contra más de cincuenta entidades de Bolsas y Cámaras. Que la foto de Cristina Fernández, para empezar, tenga al propio Domenech sentado en la mesa. El hombre de CEPA tuvo ardua fidelidad con ella y su marido en los respectivos mandatos presidenciales al influjo de subsidios avícolas. En el 2008, durante el enfrentamiento que tuvo ella con el campo, Roberto Domenech musitaba en contra del agro tratando de torcer la fuerza arrolladora de las rutas que nadie pudo detener; ni Bolsas, ni Cámaras, ni políticos. El propio Hugo Luis Biolcati se refirió a las bases como “una ola surgida de abajo que la Comisión de Enlace tuvo que salir a barrenar”. Justamente en la primera y ruidosa foto ¿Domenech en la mesa, con la poderosa CIARA y la Bolsa porteña? Curioso, cuanto menos.

Ni lerdo ni perezoso el documento der los productores desgranó “que los proyectos que se conocen del CAA favorecen enormemente a la industria, con la excusa del valor agregado, siendo que hay trabajos que demuestran que el agregado de valor no siempre es tal y que si sólo se apoya en el diferencial de DEx es una carga más al sector primario sin ningún beneficio real al país ni a los productores, sólo se benefician industriales y los consumidores del exterior.” Verdad hecha y derecha.

Por elevación, agregan quitar los DEx y eliminar cepo cambiario a tipo de cambio único. Y avisan del aumento de impuestos o creación de otros, a la vez que ponen lupa en la idea del Gobierno de controlar las hidrovías, algo clave al comercio exterior de producción agropecuaria. Ponen foco en la explotación sobre viñateros o usurpaciones de tierra en Tucumán. O peligrosas leyes basadas en pseudoambientalismo atentando contra quienes viven, cultivan y cuidan de la tierra.

Entonces… ¿Quiénes son los hombres de campo, y cuál es su leitmotiv?

Pues, para empezar, a la luz del kirchnerismo no es lo mismo el “empresario” o empresariado en que se entiende a esa clase de hombre con la que se ha entreverado y dominado, en su mayoría. La discusión por la Resolución 125 lo dejó muy claro.

Hay una cuestión de fondo, además: si bien es loable que el empresario o sus accionistas acudan a ideas y las plasmen en empresas, que caen en un abstracto que puede incendiarse, venderse, quebrarse o rehacerse y será lo mismo, sin restar méritos. Siempre habrá otra rentabilidad, recurso, región o país para proseguir. Una gestualidad casi indolente propia de previsibles y condicionados, podría decirse y sin embargo. No harían una guerra santa, con esta enumeración.

A la base empírica natural del sujeto occidental y capitalista, al hombre de campo –en otro peldaño- lo distingue un asiento visceral que radica en el vínculo con la tierra. “Unce tu arado a la estrella” es quizás la más notable de las aspiraciones y que habla de libertad, en sentido amplio y profundo. Religioso, tal vez y de esta manera dispuestos a una guerra santa.

Cuando un espíritu es recio no hay manera de doblegarlo. Lo intentó Stalin con la hambruna en tierras de Ucrania bajo el precio del nombre de Holodomor. A su vez enfrentó a los Kulaks, los productores prósperos a fuerza de trigo. Lo intentó Mao con su plan Gran salto adelante. Ambos tiranos hicieron un desastre económico y social.

Salvando las distancias, bajo un prisma cercano, entre líneas se advierte una mirada llameante, pero que se expresa afable para dar rienda suelta al CAA, y un sinnúmero contenido en tres palabras: “Vamos por todo”. El Albertismo no existe ni hay tal persona que se precie de un liderazgo así. Ya se lo vio en el 2008 sin temple. Guardado como pieza de ajedrez está otra vez en el tablero. Nada más. A pesar del frío que circula por la espalda, lector: es ella.

Es imprescindible que se comprenda a tiempo la lección del 2008, sumando a este presente el giro y el contexto incendiario que nos domina, y el Gobierno se hace el distraído. En algún punto el dinero tiene un círculo de carroña que limita la disputa; luego no queda nada. En cambio, excede con mucho el vínculo con la tierra y el legado de padres a hijos que no escapan a inclemencias del clima ante el surco recién volteado, planificando otra vez, resilientes y muy a pesar de los hechos el productor ama lo que hace y está dispuesto a todo.

Esa diferencia intangible, hace inasible la posibilidad de vencerlo. Ni de rodillas ¡De pie, siempre, minga!

Bernardo Basombrío