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Balance a una jornada difícil del campo

La diferencia central al hartazgo que mostró el campo en marzo de 2008, respecto al tiempo de cumplir 12 años de esa fecha es que la reacción fue masiva, espontánea y unánime. Porque no había un precedente a una vivencia de ese calibre. Y, ésta es la llave que marca el giro a la que cuesta encontrarle la cerradura. Fue una historia que costó muchísimo en lo personal, anímico, económico y caló profundo en la emoción individual y colectiva. Como toda lección deja enseñanzas y, principalmente marca que no hay que transitar –naturalmente- por donde a uno le duele.

La protesta del 2008 fue un proceso colectivo maravilloso que no tuvo nombre ni dueño, donde cada uno –anónimo o no- dio lo mejor de sí; un teléfono, llevar leña o carne, aportar dinero para sostener una asamblea o poner el cuerpo cooperando presencialmente en las rutas. Los líderes bajo su propio nombre personal fueron circunstancias de la Historia. El logro sectorial fue decirle ”Hasta acá” al Gobierno que venía llevándose puesto a la Iglesia, las Fuerzas Armadas, el abuelo amarrete o Blumberg utilizando cadena nacional, la AFIP o los medios para inculcar miedo y dominación. A su vez, el campo se visibilizó como actor económico y social, pero no político.

El curso de la Historia argentina muestra a los desparpajados gremios peronistas poniendo y sacando gobiernos. La eventual novedad es que lo haga un sector productivo…. con la sutileza peronista.

Quizás, el recuerdo más lacerante de los productores es haber estado en un lugar que no se quiso; las rutas, pero ellos a pesar de sus principios recuerdan que no hubo otra opción. La demanda es innovar para que sectorialmente el artilugio tenga peso de lobby y prensa para imponer razones y derecho en y desde el sentido común frente a la sociedad y un gobierno que presenta los mismos actores de entonces.

Sus personajes relucen ideologías, basta con leer a Juan Grabois “Si no barremos con estos parásitos, nunca vamos a tener dignidad”, mientras que Oscar Parrilli afirmaba, refregando sus manos: “Nos sentimos orgullosos de que sean los primeros que nos ataquen”. No es menor el lugar de sus dichos: el Instituto Patria, donde por expresas directivas es la fuerza e ideología que hace caldo de debate ideológico por medio de encuentros del Cristinismo más radicalizado y, agregó: «Qué raro que el primer paro que le decretan a este gobierno venga de dónde viene, precisamente del sector que más ganó, se enriqueció, fugó la plata y es el responsable de la crisis que tiene la Argentina». Ambos falacias provienen de personas que son vertientes de relación directa con su líder político, espiritual e ideológico que es Cristina Fernández –justamente- el blanco de la derrota desnuda que el campo le propinó escribiendo una página de historia imborrable y ejemplar, en aquélla madrugada del 17 de Julio del 2008. A su cargo y cuenta la señora debe asumir de por vida como su peor pesadilla y humillación, siendo que era la presidente de la Nación.

Al campo le quedó el saldo de no haberse transformado en actor político, decíamos. El logro de la votación en el Congreso consignó la aparición de agro diputados y el consiguiente apoyo de las llamadas bases, pero luego decayó. Está claro que el umbral de participación es mayor previo al año 2008 y por carácter transitivo despertó en propios y extraños la interpelación a participar y comprometerse atentos a la vida del país.

Es extraño, sí, que la llamada “casa” de un sector pujante, dinámico y fuerte económicamente se encuentre de capa caída localmente en sus rurales, filiales o cooperativas en el sentido de participación en cuerpo, ideas y aportes desde la diaria. En lo particular y colectivo, para impulsar un reflejo virtuoso en las entidades madres hacia el logro de un lugar que dé certidumbre y reglas claras al sector en su conjunto.

Como es arriba es abajo y sobreviene un revival de aquéllos tiempos con agitación creciente en los medios de prensa y donde actores preponderantes dan voz a interpretaciones que abren frentes en los que vale reconocer: mientras no haya un diálogo cara a cara entre los diferentes productores es imposible esperar, en sentido real, que los sucesos se conducirán de una manera particular. La vieja conducción de la Comisión de Enlace del 2008 no estuvo en un aniversario que debía estar, pero que ninguna partida de productores autoconvocados invitó formalmente. Tampoco se hizo lo propio con la actual; un encuentro cara a cara para fijar un piso para despolitizar las internas y allanar con ciertos parámetros a un encuentro que pudo resultar productivo. Quedan ciertas que las viralizaciones de dichos en grupos cerrados vía redes, de diferente gusto y distinta geografía, dan lugar a malas interpretaciones o apertura de frentes nuevos para nunca acabar. El verdadero remedio es el encuentro en un diálogo que baraje de nuevo y centre la mirada en el principio rector y superador que tuvo el 2008: la unidad, como mandato. Sólo así fue posible el logro del 2008.

Queda, claro, plantearse con la mano en el corazón si hay decisión de involucrarse en la empresa de enfrentar al Gobierno es saber, ¿Hasta dónde y cuál es el límite? Vale decirlo: al otro lado no hay pudor, ni va a haber piedad esta vez. Si ponen un pie en la ruta va a haber cárcel impiadosa y ejemplarmente, no importa cuál es la práctica de las organizaciones sociales en Buenos Aires. Esta ciudad, bajo el manto de multitudes se baraja como escenario de batalla en cuanto a manifestarse. Una certeza es que el año próximo habrá elección legislativa y es de buen sentido común hacer un esfuerzo para tener mayoría opositora en el Congreso. Dar lugar y apoyar líderes locales y provinciales a que ocupen un espacio es una buena opción.

Resta el detalle, no menor y sentido al leer cercanamente desde la crónica el titánico esfuerzo y sacrificio que implica para productores que a distancias mayores a mil kilómetros llegaron a San Nicolás y montaron casillas frente a una enorme muestra agropecuaria para conmemorar 12 años de los hechos de la Resolución 125, pero también para debatir el presente. Los cauces fluyen lentos o torpes: productores de radicación cercana deberían haberse hecho un tiempo a hacer presencia, acompañar y/o asistir con lo que sea a quienes llegaron de lejos. Los que fueron a la muestra y no estuvieron, por ignorancia o desinterés restaron, sobre todo por la precisa demanda que implica aportar algo antes que la nada misma, o lo que es peor: ofender ignorando a quienes son de la propia partida. Se puede tolerar casi todo menos la indiferencia de propios o el destrato del Gobierno. Tampoco faltaron los que, fruto de humanidad, se hicieron lugar con dichos o presencias que merecen un recato o un perfil distinto a este tiempo. Eso duele, directa y especialmente a quienes surcaron rutas con casillas -como los de Chaco- y camionetas durante dos días para ponerle voz al campo.

En el 2008 el mensaje de texto pago fue el método para comunicarse. Hoy hay un avance enorme, fiel y gratuito que debe organizarse para construir consensos eficaces y limpios, cara a cara. Se agrega un elemento novedoso que es la nueva generación de productores que quieren expresar su sentir, pero que la vieja generación no los conoce. Esto impone un trabajo adicional.

La discusión de los Derechos de Exportación dice que es extraño asumir que luego de impuestos te quiten un 33 % más por lo que justamente tu producto vale. Así de sencillo te discriminan frente a la sociedad y, encima la gestión política despilfarra y estimula pobreza crónica a la vez. Hay que abordar la salida a esta trampa mortal.

El campo es una forma de vida y que, para muchos encierra un legado de tradición familiar. Entraña pasión por el vínculo con la tierra en la que a cada campaña se vuelve a pensar la manera de producir contra precios, clima y, política. La misma que hoy vuelve a amenazar con hacerlos desparecer si no hay una actitud sólida, coordinada y firme que requiere mucho diálogo interno para asegurar la sobrevivencia y convertirse en actor político sólido. Esto hay que entenderlo como un insumo que se incorpora en la campaña agrícola y, la llave en la cerradura se llama UNIDAD.