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El agro tiene ministerio

Con la publicación en el Boletín Oficial la secretaría de Agroindustria recupera rango jerárquico. La noticia de la que, seguramente, el presidente Mauricio Macri se referirá en su discurso inaugural merece un análisis político, administrativo, económico y simbólico, que no se explican en detalle.

Políticamente, el secretario deja de recibir instrucciones de su ministro, pues la jerarquía queda igualada como así deja de tener intervenciones en el desenvolvimiento de su cartera para las decisiones que le competen. Como ministro, le cabe un vínculo más directo con el Jefe de Estado o los mandatarios provinciales. Los ministros pueden concurrir a las sesiones del Congreso y tomar parte en sus debates, pero desde luego no votar. Los ministros son invitados regulares a las reuniones del gabinete con el Presidente.

En lo administrativo, el secretario no podía tomar decisiones sin consultar a su ministro; ahora recupera autonomía. Tiene control presupuestario. Las entidades del campo, deberán sentarse a negociar con un rango más directo, el de ministro, lo que supone que sus peticiones son más directas para llegar a oídos del Presidente. El titular de la cartera está más cerca del poder y por lo tanto, va a tener mayor prioridad dentro de la planificación del Gobierno.

Económicamente, un ministro tiene más asesores y secretarios administrativos. El salario del ministro es un 10 % más alto que el de secretario. Resta, como siempre, tener certeza con elementos de criterio veraces sobre qué destino le da el ministerio al presupuesto, sumado a la eficacia de los roles de sus funcionarios respecto de la precisión de las políticas que el sector requiere en equilibrio con la dotación que asiste al cumplimiento del programa de gobierno

En orden simbólico el impacto que tiene en la sociedad –particularmente agropecuaria- es virtuoso, pero hay un hecho notable que sigue teniendo peso: el aporte de progreso y divisas que tiene origen en el campo es indudable y, el propio Presidente no se cansa de reconocerlo.

Agroindustria tiene que tomar parte del debate que hace al futuro del sector, estimular la comunicación virtuosa y las BPA para contrarrestar la desinformación eco terrorista, negociar precios, agilizar logística de campaña, alentar leyes proactivas al sector -como la ley de semillas, desactualizada-, facilitar la administración, dotar infraestructura, medir calidad, competitividad, refrendar eventos biotecnológicos y cuidar del ambiente, entre otras variantes.

Cruzando las variables política, administrativa, económica y simbólica a la luz de lo que el campo aporta y el Presidente dice, se hace justicia con el rango de ministerio como un símbolo de declaración de principios de la gestión de Mauricio Macri.