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El NEA, complicado con lluvias

Las intensas lluvias registradas en las últimas semanas generaron anegamientos que afectan la producción agropecuaria en Chaco y Santiago del Estero, sobre cultivos de soja y algodón, principalmente.

De acuerdo a los registros, en marzo se registraron 258 milímetros (mm) de lluvias en la región de Chaco, 132 mm más que lo normal.

Estas cifras sometieron a los cultivos de algodón y soja que están en un estado avanzado a otro período de anegamiento con pérdidas en las zonas bajas y un nuevo ciclo de estrés en la media loma y loma.

Técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Las Breñas brindaron pautas para reconocer los síntomas de estrés hídrico en los cultivos.

Según Gerardo Quintana –técnico del INTA Las Breñas, Chaco–, “las lluvias de enero produjeron anegamientos y encharcamientos de muchos lotes de soja, por lo que, en este primer momento, se debía estar atento a los síntomas en las plantas que nos pueden dar cuenta del estrés por exceso hídrico, como es el amarillamiento de las hojas y una disminución o eliminación total de los nódulos formados en esta primera etapa”.

Por su parte, otro investigador del mismo INTA, José Tarragó, señaló que “las condiciones de exceso hídrico producen en el algodón una disminución del crecimiento de la planta y un envejecimiento prematuro del cultivo que repercutirá en el rendimiento y también en la calidad de la fibra. Ya se puede observar una gran diferencia en el crecimiento de las plantas de zonas bajas con anegamientos temporarios superiores a los 7 días y plantas que crecieron en zonas altas sin anegamiento. El impacto depende de la magnitud y la continuidad del evento climático, las pérdidas de rendimiento en algodón pueden ir entre el 10 y el 50 %, ya que este cultivo no resiste falta de oxígeno en las raíces”.

Sin embargo, hay posibilidades de que los cultivos se recuperen y compensen, en función de la fecha de siembra, la fertilidad y el manejo adecuado. La soja anegada, puede tener una reducción en el crecimiento de las plántulas con una posible merma en el rendimiento. El grado de impacto dependerá de la continuidad y duración del anegamiento o encharcamiento de los lotes, al igual que el algodón.

El avance nacional ya se ubica en el 32,2 % de las 6 millones de hectáreas sembradas la actual campaña, y el rinde medio se ubica en 96,2 quintales por hectárea. La estimación de producción se mantiene en 48 millones de toneladas.