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Sanidad vacuna ante inundaciones

Ante lluvias excesivas que afectan a los rodeos vacunos en campos anegados y, principalmente con el afán de brindar algunas sugerencias que alivien la situación de la ganadería afectada, como laboratorio de sanidad animal, desde Biogénesis Bagó nos brindan recomendaciones relacionadas con el manejo sanitario, e intentar disminuir el impacto productivo negativo.

El aspecto central ante esta situación en rodeos de cría es hacer un balance de forrajes disponibles, controlar estado corporal de las vacas y realizar un tacto si se puede usar la manga. Surgirá de esta evaluación el armado de lotes según condición corporal, preñez y cría al pie.

La indicación será “administrar” los recursos en situación de crisis, priorizando los vientres preñados sobre las vacas vacías y secas. Así, se describe el plan sanitario preventivo ideal para todo el rodeo y luego específico para cada categoría, siempre y cuando los animales puedan ser llevados a una manga para su tratamiento y que planifiquemos las tareas a realizar en la misma, de manera de aprovechar al máximo el movimiento de la hacienda.

Uno de los principales factores reinantes en estas situaciones es el stress que se genera en el rodeo, dado las limitaciones forrajeras y de potreros reinante, además de los desbalances nutricionales, disminuir los daños provocados es el desafío. Una herramienta terapéutica es la suplementación, tanto a las vacas como también a los terneros, de minerales y vitaminas -Cobre, Zinc, Selenio y Manganeso; Vitaminas A y E- que colaboran al suplementarlas disminuyendo el stress oxidativo; que provoca en los animales que lo padecen, perdida de kilos, baja de defensas con predisposición a mayores enfermedades y perdidas embrionarias, entre otros.

Evitar que los parásitos actúen agravando la situación es otra premisa. La sugerencia es desparasitar las categorías más jóvenes, en especial los destetes que son los que más sufren la acción parasitaria. Acá debemos tener en cuenta el destino de dichos terneros; si van a corrales, donde no prosperan los huevos eliminados en la bosta, debemos aplicar drogas que actúen contra todos los géneros de parásitos internos, inclusive los resistentes a ivermectinas o de la familia. Estas drogas son: Levamisol o Ricobendazol inyectables o Bencimidazoles orales. Estos principios activos no poseen prácticamente poder residual; aspecto a tener en cuenta si es que los terneros, novillitos o vaquillonas, van a alguna pastura perenne que sospechemos contiene larvas infectivas, que llevaría a que en 15 – 20 días vuelvan a estar con parásitos gastrointestinales. En este caso es ideal realizar una primer aplicación de “limpieza total” de parásitos internos con las drogas antes sugeridas, y luego a los 20 – 30 días aplicar endectocidas -Ivermectina o Doramectina- que brindan una acción sostenida por mínimo 50 días, sin que los parásitos internos provoquen perdida de kilos y estado corporal. En relación a las principales enfermedades infectocontagiosas a controlar tanto en categorías adultas como jóvenes, en primer lugar pensar en Leptospirosis dado la situación de inundación que favorece la aparición de brotes, provocando en algunas situaciones mortandad de animales, o abortos en vientres preñados; además de ser una zoonosis que puede enfermar a las personas en contacto con la hacienda.

Para las categorías jóvenes como terneros, novillitos y vaquillonas, se recomienda reforzar la inmunidad para prevenir enfermedades clostridiales como mancha, gangrena, enterotoxemia, hepatitis, muerte súbita y hemoglobinuria; realizando una dosis mínimo con vacunas “policlostridiales”. Si la recomendación de su asesor, es realizar un destete a corral; es fundamental a esta categoría de alto riesgo, aplicar un plan sanitario de máxima. Comprende: complejo vitamínico mineral; desparasitación según lo ya sugerido y aplicar doble dosis de vacunas para prevención de enfermedades clostridiales y complejo respiratorio bovino, CRB.

Aplicando un plan sanitario de emergencia, controlando y realizando un recorrido diario para observar y apartar a “lazareto” los animales que presenten sintomatología clínica de enfermedades para su tratamiento; disminuiremos la posibilidad de que se produzcan muertes o contagios en un alto porcentaje de animales, o pérdida excesiva de kilos en el rodeo.