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El G20 y el agro

La Cumbre de Líderes globales ha comenzado en una ciudad de Buenos Aires, blindada en los accesos perimetrales al área de confluencia del G20, y es la mayor reunión en su tipo por cantidad e importancia histórica celebrada en la historia de Latinoamérica.

La cumbre reúne a líderes de países que generan 85 % de la producción mundial, el 75 % del comercio internacional y 80 % de las inversiones globales, como dato. Tiene el marco de presencia de numerosas comitivas cuyas labores se desarrollan entre el jueves 29 de noviembre y sábado 1 diciembre.

Diferentes servicios, organismos públicos y algunos museos permanecen cerrados, en tanto que el tránsito marítimo y el espacio aéreo están restringidos y con control militar.

La Cumbre del G20, pone a Buenos Aires en la vidriera internacional a primer plano. El acontecimiento, reúne en el país a los líderes de las mayores potencias económicas y políticas del mundo. Los dos países invitados por el gobierno de Macri son Holanda y Chile.

Entre las aspiraciones argentinas están las oportunidades agroalimentarias, además de energía y servicios profesionales. Hay expectativa central en el rol y el desafío que toca al presidente argentino, Mauricio Macri, como anfitrión y moderador entre los jefes de Estado, siendo que cabe el objetivo de máxima que es expedir un documento  de consenso en acuerdos comerciales, financieros y geopolíticos.

La anterior cumbre, celebrada en Hamburgo, tuvo acuerdos básicos para limitar proteccionismos y favorecer un mejor reparto de los beneficios de la globalización.

Para Argentina, no sólo es lograr beneficios directos, como apertura de nuevos mercados o atraer inversiones; cabe atender normas, regulaciones y estándares internacionales de comercio para un mayor flujo. También, cuenta evitar perjuicios en tal sentido. El presidente Mauricio Macri tiene en agenda un total de 17 encuentros con primeros mandatarios. Así mismo, ya tiene un impacto positivo y simbólico, que genera confianza ante el mundo.

El contexto es complejo y entrecruzado, de modo múltiple: Políticas proteccionistas se insinúan en el mundo; el Brexit Unión Europea – Reino Unido; la relación comercial entre EE.UU. y China y, la elección de Bolsonaro, en Brasil, que tiene observación atenta desde Argentina. En éste rol –país anfitrión-, la serie de acuerdos por ayudas económicas han gravitado a favor y en sentido expeditivo. Sin embargo 48 horas son largas para esperar más novedades.

Los proteccionismos afectan principalmente al mercado de bienes y productos tradicionales. El rubro de servicios basados en el conocimiento no está tan regulado, pero en la economía digital, Argentina está en posición confiable para ofrecerse: el intercambio de datos por vía electrónica, se multiplicó 45 veces en la última década, muy por encima del alza del comercio tradicional, de los flujos financieros o de inversiones globales.

La exportación local de servicios factura anualmente unos u$s 6.200 M, según datos de la cámara que representa a empresas como Accenture, IBM, PwC y Globant, entre otros.

Según el cronograma oficial, en dos días se concretarán 84 reuniones de trabajo, 48 de sherpas -diplomáticos designados por cada país-, 28 reuniones de finanzas, 7 grupos de afinidad y la cumbre de líderes, al final, cuyo objetivo es difundir un documento con los acuerdos alcanzados. Sólo dos de las últimas cinco cumbres acordaron consensos mínimos por encima de diferencias.

Una mayor apertura en el comercio de commodities, que tiene muchas restricciones; Las negociaciones Unión Europea y Mercosur tienen larga data de atrasos y que, además cabe un lugar a Brasil -por su peso-, cuyo gobierno está en transición para entender que pueda avanzarse en ésta misma cumbre. Un dato protocolar es que el sector agroindustrial tiene prioridad dado que la presidencia argentina contribuyó a que permanezca entre sus ítems. Cada una de las presidencias del G20 seleccionó sobre qué gravitarían las discusiones. En el caso de la Argentina fue “Construyendo consenso para un desarrollo equitativo y sostenible”.

En base a este lema se avanzó en tres ejes temáticos prioritarios: el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo y un futuro alimentario sostenible. Sobre esto último, y con el desarrollo de las reuniones, se descubrió que el sector tenía mucho para aportar.

En tal sentido son muy valiosos los consensos alcanzados no solo en el ámbito del G20, donde participan los gobiernos básicamente, sino también en los grupos de afinidad que representan al sector privado, académico y sociedad civil, como el Business 20 (B20), que reunió a la comunidad empresarial, y el Think 20 (T20), agrupando a los Think Tanks líderes e instituciones de investigación del G20.

Por el lado del B20, en su grupo de trabajo relacionado a Sistemas Alimentarios Sostenibles se abordaron diversos temas como barreras comerciales, desarrollo y adopción tecnológica, conservación ambiental, mitigación y adaptación al cambio climático, pérdida y desperdicio de alimentos y malnutrición, desnutrición y obesidad. Lo interesante de la experiencia fue que no sólo se generaron recomendaciones de política, sino que el propio B20 se comprometió a adoptar medidas en pos de aportar a las temáticas de referencia.

Por parte del T20, se trabajó en aspectos clave como seguridad alimentaria y agricultura sostenible. Allí se señaló que el desafío global es construir sistemas alimentarios y un entorno comercial que generen crecimiento y empleos de calidad, aseguren la inclusión y la equidad social, promuevan la resiliencia al cambio climático y la sostenibilidad ambiental -baja huella de carbono/energía- y protejan la biodiversidad, utilicen los recursos eficientemente, y aseguren dietas saludables para todos los individuos.

Otro aspecto a tener en cuenta es que, al no tener atributos de poder militar o económico, nuestro país surge como facilitador de consensos. La participación activa de los grupos de afinidad ha servido para generar vínculos a lo interno del país —acercando, por ejemplo, asociaciones de productores agropecuarias con productores de alimentos elaborados—, como también a lo externo, vinculando a entidades y profesionales del país con sus colegas de todo el globo.