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Mercado vacuno en movimiento

La carne vacuna por condiciones de oferta y de clima tiene el precio atrasado. El aumento del valor del maíz y su impacto en las dietas de los animales trasladó una menor porción sobre la cotización de la hacienda para faena y, que no alcanza a cubrir la suba de los costos. Esto supone un margen de aumento.

Este nuevo escenario, hace inevitable para matarifes y abastecedores el traslado de esos cambios en los valores a los carniceros y por ende se verá reflejado en el precio final minorista, encontrándose mucha disparidad de precios. En el relevamiento de precios que realiza IPCVA se puede apreciar que un kilogramo de carne tiene actualmente un precio muy competitivo y, comparado con otros productos no refleja aumentos sustantivos.

También es bueno resaltar que en toda la cadena no hubo acciones especulativas y se mantuvo constante la oferta y abastecimiento.

Si bien el nuevo tipo de cambio favorece claramente a los frigoríficos vinculados a la exportación, la disminución de reintegros y la implementación de derechos de exportación en parte reducen este beneficio. La competitividad se podría licuar con la suba de los costos industriales y, cuando lo hacen, los derechos de exportación quitan capital del circuito productivo.

Se registra, a su vez, una tendencia de diferenciar el precio de la invernada entre machos y hembras que se ha establecido en más de un 10 %, a consecuencia de mantener el peso mínimo de faena para hembras en 300 kilos. Por un lado afecta el valor que reciben criadores, pero por otro, ese animal en un sistema de engorde convencional de corral al ingresar con menos de 220 kilos llega a los 300 kilos sobre-engrasado, castigado así en el precio de venta de las reses.

En el mercado habrían operadores que están comercializando animales a peso inferior al mínimo exigido por la norma y que no guardan relación con el pago de cauciones, lo que supone prácticas desleales, burlando controladores electrónicos de faena (CEF) lo que implica complicidad de productores, consignatarios, frigoríficos y matarifes.

En otro orden de cosas, la AFIP postergó la entrada en vigencia del Remito Electrónico de Carnes (REC) y el ministerio de Agroindustria público la norma que reforma la Resolución 21 sobre el Registro RUCA al incluir a las carnicerías. El registro de los locales de venta minorista es condición sine qua non para una futura implementación del REC. Para que este sistema funcione y sea transparente es necesario que se avance en la disminución de las altas alícuota de Ingresos Brutos en todas las provincias, todavía hay provincias que gravan las ventas de carnes con alícuota superiores al 4 % y, en esos lugares no se van a registrar las ventas y complicarán el trabajo de los operadores formales.