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Campo limpio, por ley

Esta iniciativa de la industria se pone en marcha tras la sanción de la Ley 27279, de Envases de Agroquímicos, que se aprobó en 2017 y que prevé todas estas obligaciones, de acuerdo al decreto reglamentario que salió en febrero de este año.

La cadena agroindustrial vinculada al negocio de los agroquímicos en el país, liderada por las principales compañías que forman parte de él, está poniendo en marcha una transformación histórica, en línea con los crecientes esfuerzos e inversiones que dedican a impulsar una agricultura cada vez más sustentable.

Se trata del proyecto Campo Limpio, que apunta a implementar un sistema para la recolección de los envases de agroquímicos que se utilizan en todo el país, para evitar que se conviertan en basura que contamine el ambiente y, así, poder reciclarlos para otras actividades productivas.

La Asociación Civil Campo Limpio ya está trabajando, armando los proyectos que pondrá en marcha en todo la Argentina y, al mismo tiempo, definiendo algunas modificaciones en su estructura interna, en la que confluyen tanto las empresas representadas en Casafe como las que están en CIAFA, las dos cámaras del sector.

El objetivo de las empresas es lograr una agricultura sustentable y eficiente, para lo cual acordaron que cada una aportará al presupuesto de Campo Limpio en función de la cantidad de plástico que vuelca al mercado, sobre el total que sumen las compañías participantes.

Con la disposición de centros regionales distribuidos a lo largo y a lo ancho del país se recibirán los bidones, idealmente luego de que se les haya hecho el triple lavado que indican las buenas prácticas.

Campo Limpio tendrá un importante presupuesto por año, que aportarán las empresas. Buena parte de la inversión se destinará a construir los centros y contratar el personal necesario, por ejemplo.

Del lado de los productores, tendrán una especie de cuenta corriente de kilos de plástico. Es decir, cuando compren agroquímicos se registrará cuántos kilos de plástico se están llevando en los bidones. Y serán esos kilos los que deberán ser entregados luego en los centros de acopio, con el triple lavado.

Finalmente, Campo Limpio se encargará de transportar esos plásticos desde el centro de acopio -se apunta a que haya uno cada 150 kilómetros- hasta el lugar en el que se hará el reciclado, que será tercerizado.

La venta del plástico para reciclado ayudará a financiar el proyecto. Se trata de un sistema que ya funciona bien en Colombia, Uruguay y en Brasil.

El proyecto traerá un cambio importante en la manera de gestionar los envases de agroquímicos en la Argentina, que necesita el compromiso  de los actores de la cadena, incluyendo a los productores.

Las autoridades de Campo Limpio detallan que va a existir una trazabilidad sobre lo que compró cada productor, a través de su número de CUIT, y quien no cumpla con devolver los envases no podrá seguir comprando. Además, en casos extremos, la norma prevé fuertes multas, que llegan hasta los $ 6 M.

Todo esto debería estar funcionando ya para el año que viene, a más tardar, indican desde la entidad, cuyos funcionarios ya están recorriendo el país comenzando con charlas y capacitaciones para que el sistema se vaya difundiendo cada vez más.