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Con experiencia forrajera

CLAAS Argentina llevó a cabo en Oncativo, Córdoba, una nueva edición de su jornada “Experiencia Forrajera y en Cosecha”. Allí, más de 300 asistentes pudieron evacuar sus dudas sobre los temas que les preocupan dentro y fuera del lote.

El campo experimental de CLAAS Argentina en la localidad cordobesa de Oncativo, en el KM 628 de la AU9, fue nuevamente el escenario elegido para vivir otra Experiencia forrajera y en cosecha. Más de 300 productores se acercaron para entrenarse en temas de henificación, silaje y cosecha a través de charlas técnicas y dinámicas de maquinarias.

Entre rollo o megafardo fue un tema de inicio en la jornada del 30 de mayo en Oncativo, Córdoba. “De las 5,5 M de toneladas de alfalfa que producimos en Argentina, el 70 % se henifica en forma de rollo. No obstante, el formato megafardo, que creció mucho desde 2008, representa un 18 % del total, con unas 900.000 t”, detalló Federico Sánchez, de INTA Manfredi, al analizar cuál es la forma de henificación más apropiada para cada caso.

Los usuarios de rotoenfardadoras suelen ser productores y contratistas convencionales. Los de megafardos apuntan a la exportación. “Son públicos con perfiles distintos, que no compiten entre sí”, dijo y detalló: el megafardo permite henificar un 45 % más de forraje, lo que representa 250 kilos por cada metro cúbico. El rollo alberga entre 150 y 180 kilos por metro cúbico. “La mayor densidad del megafardo tiene ventajas logísticas. Además, la megaenfardadora tiene más cuchillas y permite picar más chico. En cuanto a la humedad, en el rollo empezamos a trabajar con un 20 % de humedad y en el megafardo se necesita un 17 % porque es mucho más denso”, explicó. El dato: una rotoenfardadora vale entre u$s 40.000 y 45.000 y, una megaenfardadora u$s 250.000, un medidor de humedad aproximadamente $ 7.500 y brinda la herramienta necesaria para saber cómo se está trabajando.

Por su parte, Martín Correa, de BASF Argentina, se refirió al control de malezas en alfalfa y a la importancia de la inoculación en el silaje. “El período crítico más importante de presión de malezas es a los 40/90 días con pérdidas que pueden llegar al 70 %. Se pierde en promedio un kilo de materia seca de alfalfa por cada kilo de maleza. Eso significa una merma de eficiencia de nuestros tambos”, comentó el especialista.

Al recomendar el inoculante LactoSilo Gold, Correa remarcó la importancia de esta práctica para acelerar procesos de fermentación, disminuir más rápido el PH y aumentar la estabilidad aeróbica evitando deterioro. “Se mejora el consumo animal y el rendimiento ruminal con un bajo costo”, expresó.