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Mendoza se viste de gala

Entre equilibrios y desafíos, el sábado 3 de marzo comienza una nueva edición de la vendimia que con su tradicional desfile de reinas el punto de partida tiene lugar con el tradicional desayuno de la Coviar, de peso político, seguido por el almuerzo de Bodegas de Argentina, algo más glamoroso. Sucederá el tradicional carrusel durante el día culminando con la elección de la Reina y, por la noche anterior vía blanca de las Reinas.
En el mercado vitivinícola, el saldo del equilibrio de la producción de la uva y el vino dependen de cantidades que son un hecho, casi. Aunque no se tiene certeza de cómo van a evolucionar.
Con referencia al equilibrio, hay cuatro variables que pueden influir directamente en la oferta y demanda de la cadena y que no se conoce con certeza: cosecha final, ventas de vino y jugo de uva y stocks.
La cosecha de uva en Argentina viene de dos vendimias muy buenas en calidad, pero bajas en volumen, cercano a lo más pobre en los últimos 60 años. Por ello, es esperable que la cosecha 2018 sea superior a la de 2017. Las heladas afectaron algunas zonas puntuales de Mendoza y San Juan, solamente. Un escenario de aumento de la producción de uva de 15 % significaría pasar de 1.900 M de kilos para vinificar en 2017 a 2.200 M en 2018.
Recuperar mercados es el gran desafío ya que prácticamente todas las categorías disminuyeron sus ventas en volumen. La venta de vino en el mercado interno cayó 5 % entre 2017 y 2016; y las exportaciones de vino embotellado disminuyeron en el mismo valor, con algunas caídas estrepitosas como la del vino a granel y el jugo de uva al exterior en 40 %, aproximadamente. Las caídas reafirman los resultados negativos del año anterior ya advertidas en despachos y exportaciones.
El 2018 con estabilidad de precios a nivel macro, reducción de la inflación y una mejora del tipo de cambio real, y estabilidad micro, por precios de uvas y vinos razonables, es de esperar una mejor competitividad.
A fines de 2017 los precios de vinos básicos y cervezas estaban cercanos, al 0,8-0,9 mientras que en 2015 la relación era 0,6 lo que indica que posiblemente la relación próxima a 1 sea la de precios razonables.
La información de precios de uvas muestra que cuando deflactamos el precio de las tintas y rosadas vemos que difícilmente los valores de la materia prima sean de la próxima temporada, en términos reales, mayores a los del último año ya que éstos se encuentran entre los más altos del período. La escasez del 2016/2017 y la abundancia del 2014/2015 enseñaron que las oscilaciones bruscas no le sirven ni al productor, ni al bodeguero ni al consumidor.
En una serie de 17 años, las ventas del último año son prácticamente las más bajas del período para el jugo de uva y el vino a granel: vender en 2018, será menos difícil que en 2017.
Para las existencias vínicas, los datos del Instituto de Vitivinicultura de comienzos de 2018 señalan que el stock de vino blanco a fin de mayo de este año será de aproximadamente 5,5 meses, es decir que al momento de liberar los vinos de la cosecha 2018 contaremos con un stock de la cosecha anterior de poco más de cinco meses de despacho, lo que traducido en litros significaría unos 160 M, mientras que el vino tinto señala 7 meses de existencias o 400 M de litros.
Un margen adecuado y suficiente para atender la demanda y cualquier vicisitud externa que se presente. Por encima se desequilibraría el mercado, sin olvidar que lo principal para los vinos argentinos es el mercado argentino y, un crecimiento mínimo tiene efecto en toda la cadena.